
Desde tiempos ancestrales, la mujer campesina colombiana ha sido la columna vertebral de nuestras familias rurales, la guardiana de las tradiciones agrícolas y un motor silencioso pero poderoso de la economía local. Su historia, a menudo invisibilizada, está intrínsecamente ligada al desarrollo del campo, a la seguridad alimentaria y a la construcción del tejido social de nuestras comunidades. En FEDEAGROBATATAS, reconocemos profundamente su invaluable contribución y la necesidad de empoderarla para que lidere la transformación del sector agropecuario hacia un futuro más próspero y equitativo.
Históricamente, la mujer campesina ha desempeñado roles multifacéticos. No solo ha sido la responsable del cuidado del hogar y la crianza de los hijos, sino también una activa participante en las labores agrícolas, desde la siembra y la cosecha hasta el procesamiento artesanal de los productos. Su conocimiento ancestral sobre las semillas, los ciclos de la tierra y las prácticas sostenibles ha sido fundamental para la preservación de nuestra agrobiodiversidad y la continuidad de las tradiciones productivas. A pesar de su arduo trabajo y su significativa contribución, su voz y sus derechos a menudo han sido marginados en las estructuras sociales y económicas.
En el presente, la mujer campesina sigue enfrentando desafíos importantes, como la falta de acceso a la tierra, al crédito, a la tecnología y a la educación formal. Sin embargo, su resiliencia y su capacidad de adaptación son innegables. Hoy en día, muchas mujeres están asumiendo roles de liderazgo en sus familias y comunidades, buscando nuevas formas de generar ingresos, diversificando sus actividades productivas e incursionando en la agroindustria a pequeña escala. Su visión integral, que combina la producción con la sostenibilidad y el bienestar familiar, es esencial para construir un campo más justo y equilibrado. Su papel en la estructura social sigue siendo fundamental, actuando como cohesionadoras de la familia y promotoras de iniciativas comunitarias.
La prospectiva para la mujer campesina colombiana es inmensamente prometedora, especialmente con la creciente apropiación de nuevas tecnologías de producción y agroindustria. El acceso a información a través de dispositivos móviles, la implementación de sistemas de riego eficientes, el uso de drones para el monitoreo de cultivos y la adopción de técnicas de procesamiento que agregan valor a sus productos, abren un abanico de posibilidades para el impulso del empresarismo femenino en el campo. La agroindustria rural, con su potencial para generar empleo y aumentar los ingresos, representa una oportunidad única para que las mujeres se conviertan en protagonistas del desarrollo económico local.
Para lograr esta transformación, es crucial fortalecer las organizaciones asociativas de mujeres campesinas. Un modelo asociativo exitoso y bien documentado a nivel mundial es el de las cooperativas de mujeres en el sector lácteo de la India, como la Shree Mahila Griha Udyog Lijjat Papad (aunque inicialmente no era láctea, su modelo de empoderamiento femenino a través del cooperativismo es inspirador y se ha replicado en otros sectores). Estas cooperativas han demostrado cómo la unión de mujeres, con objetivos comunes y una gestión democrática, puede generar economías de escala, facilitar el acceso a mercados, mejorar la capacidad de negociación y promover el desarrollo de habilidades empresariales y técnicas. Estas organizaciones no solo mejoran la situación económica de sus miembros, sino que también fortalecen su voz política en la comunidad.
En Colombia, replicar y adaptar modelos asociativos exitosos, enfocados en las necesidades y potencialidades de la mujer campesina, es fundamental. FEDEAGROBATATAS se compromete a apoyar la creación y el fortalecimiento de estas organizaciones, brindando capacitación, asistencia técnica y facilitando la conexión con redes y mercados. Empoderar a la mujer campesina es invertir en el futuro del campo colombiano, en la seguridad alimentaria de nuestra nación y en la construcción de una sociedad más justa, equitativa y próspera para todos. Su liderazgo y su visión son esenciales para sembrar un futuro donde la igualdad de oportunidades florezca en cada rincón de nuestra tierra.
Armando Carbonell
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